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domingo, 12 de junio de 2022

Caíste en la trampa del alcohol, aquí te ayudamos



«Mi nombre es Pedro y soy un alcohólico». Es una frase que suena familiar incluso para aquellos que nunca han asistido a una reunión de Alcohólicos Anónimos (AA).

Pedro se presenta así ante los otros 40 concurrentes a la reunión, que tiene lugar una mañana de domingo en una pequeña sala cerca de la principal calle comercial de Newcastle, en el norte de Inglaterra.

La respuesta es una bienvenida al unísono, cálida y entusiasta: «Hola, Pedro».

Quienes están aquí tienen algo en común: su dependencia del alcohol. Aunque vienen de diferentes sectores de la sociedad y tienen distintas ocupaciones e historias de vida.

El formato de la reunión es simple: una presentación, una lectura, el testimonio de un miembro, luego una discusión abierta en la que cualquiera de los presentes puede compartir sus preocupaciones, sus logros o sus pensamientos.

Pedro empezó a tomar a los 11 años.

«Para cuando tuve la edad en que se puede empezar a beber legalmente, yo ya era un visitante habitual de los centros de tratamiento de alcoholismo, iba una y otra vez al médico, una y otra vez me llevaban arrestado a la estación de policía».

Los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos

Todos los miembros mencionan el «proceso de transitar por los 12 pasos» como uno de los pilares del programa de Alcohólicos Anónimos.

El primero de esos pasos, publicado cuatro años después de la fundación de la entidad, dice: «Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables».

Los 12 pasos son, en pocas palabras, un plan de recuperación para lograr superar la adicción, a continuación se los presentaremos:

  • Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
  • Llegamos a creer que un poder superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio.
  • Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de dios, según nuestro propio entendimiento de él.
  • Sin temor, hicimos un sincero y minucioso examen de conciencia.
  • Admitimos ante dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.
  • Estuvimos enteramente dispuestos a que dios eliminase todos estos defectos de carácter.
    • Pedimos a dios humildemente que nos librase de nuestras culpas.
    • Hicimos una lista de todas las personas a quienes habíamos perjudicado, y estuvimos dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.
    • Reparamos directamente el mal causado a esas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño o perjudicado a un tercero.
    • Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas.
    • Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con dios y le pedimos tan sólo la capacidad para reconocer su voluntad y las fuerzas para cumplirla.
    • Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas y practicar estos principios en todas nuestras acciones.

    La teoría del ayudante

    Parte del éxito de estas instituciones se apoya también en la llamada teoría del ayudante, acuñada en los años 60.

    Según Krentzman, contar con una persona destinada a asistir al adicto de manera directa suele ser beneficioso para ambos: da al padrino una sensación de bienestar que ayuda en su propio proceso dado que muchos de ellos son también adictos en recuperación.

    Muchas películas y series de TV, de «The Sopranos» a «Mad Men», «House of Cards» o «The West Wing», retratan la relación entre el adicto y su espónsor. Muchas veces, los primeros reciben apoyo emocional y espiritual, además de la guía práctica, de parte de sus padrinos.

    El otro principio es que AA considera el tratamiento como un proceso continuo que nunca termina. Y que se aborda un día a la vez: la meta es ir pasando las tentaciones de a 24 horas, ponerse por meta el día siguiente.

    A cada adicción, su grupo

    Los principios han sentado las bases para otros grupos que no tienen vínculos directos con AA.

    Entre ellos, Narcóticos Anónimos, el más específico Marihuana Anónimos, Jugadores Anónimos, incluso grupos para adictos al trabajo o el sexo.

    Además de los más conocidos para tratar la adicción a la comida, hay otros para quienes sufren el trastorno de acumulación o para quienes tienen una inhabilidad patológica «para cubrir sus propias necesidades materiales». Y para los parientes preocupados por quienes sufren adicciones de toda clase, bajo el rótulo Familias Anónimas.

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