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sábado, 3 de octubre de 2020

Los “Proud Boys” de Trump y la extrema derecha anticubana



 Después del primer debate presidencial, el grupo violento y neofascista estadounidense “Proud Boys” ha centrado la atención mediática. Los medios han omitido que esta agrupación es dirigida por un cubanoamericano vinculado a los sectores de la extrema derecha de la Florida y a la maquinaria republicana en ese estado. Su nombre es Enrique Tarrio y nació en Miami hace 34 años. Él es resultado y expresión del odio, la agresividad y la frustración de los miembros minoritarios de esa comunidad que glorifican la violencia política y el terrorismo.

Según el Miami New Times, esta persona se desempeña como presidente nacional de este grupo desde el 24 de noviembre del 2018. Los “Proud Boys” tienen como propósito fundamental promover la confrontación política a través de enfrentamientos violentos en las calles contra manifestantes que se oponen a Donald Trump, especialmente, los vinculados a “Black Lives Matter”. Son los responsables de los recientes incidentes en Portland que culminaron con la declaración de estado de sitio y han provocado situaciones desestabilizadoras en Nueva York, Seattle y Berkerley.

Este grupo surgió en el contexto de la campaña presidencial de Trump en septiembre del 2016. El ambiente generado por el entonces candidato republicano era muy favorable para la creación de este tipo de organizaciones extremistas. Este contexto constituyó la motivación fundamental para que el supremacista blanco, Gavin McInnes, fundara esta agrupación en Nueva York. Inicialmente se concibió como una especie de club informal de hombres que se reunían para beber e intercambiar ideas sobre cómo rescatar los “valores occidentales”.

Después que Trump asumió como presidente en enero del 2017, la membresía fue incrementándose y en Facebook llegaron a alcanzar la cifra de 20 000 seguidores. A finales de ese propio año, crearon una especie de escuadrón paramilitar llamado Fraternal Order Alt – Knights. Su misión declarada era “proteger” las manifestaciones de los activistas de derecha. En la práctica, eran los encargados de reprimir, golpear y atemorizar a las personas que protestaban contra las políticas que promovía Donald Trump como parte de su slogan “Make America Great Again”.

La mayor expresión de la agresividad de este grupo fue durante los sucesos de Charlottesville en agosto del 2017 en los que ocurrieron fuertes enfrentamientos promovidos por varios grupos neofascistas, incluyendo el Ku Klux Klan. Estos hechos fueron organizados por un miembro de “Proud Boys” y culminaron con el asesinato de una joven. Trump nunca repudió esta acción.

El cubanoamericano Enrique Tarrio como miembro activo de la agrupación extremista participó directamente en esos fatídicos acontecimientos. En aquel momento ocupaba un cargo a nivel local al desempeñarse como el presidente de los “Proud Boys” en Miami. Aunque no esté disponible información que explique las circunstancias de su ascenso a presidente nacional, sí existen evidencias de su relación personal con Roger Stone, aliado incondicional y mentor político de Donald Trump. Además figura muy influyente en el entorno del Partido Republicano en la Florida.

Según la publicación estadounidense The Daily Beast, este grupo era una especie de “ejército personal de Stone”. Por lo tanto, cumplían misiones de cualquier naturaleza y Tarrio era parte de este andamiaje. Su participación activa en estas “tareas” y su lealtad a Trump evidentemente le abrieron las puertas para establecer vínculos con el entonces gobernador Rick Scott, el congresista Mario Díaz - Balart, el representante Carlos Curbelo y las principales figuras que controlan la maquinaria republicana en el Sur de la Florida. Con todos ellos compartió en varios eventos sociales y existe constancia a través de fotos disponibles en las redes sociales.

En el 2019, Tarrio se desempeñaba también como director en la Florida de “Latinos por Trump”, responsabilidad que conllevaba necesariamente coordinar acciones con el equipo de campaña en ese importante estado. Paralelamente se inscribió como aspirante republicano por el distrito congresional 27 de la Florida, pero abandonó la disputa antes de agosto del 2020 debido a que no tenía posibilidades.

De acuerdo al sitio Ballotpedia, cuando al entonces candidato congresional le preguntaron sobre el primer evento político que recuerda en su vida, respondió que fue la manifestación organizada en Miami contra la devolución a Cuba del niño Elián González. Tarrio afirmó que participó en este acto organizado por la extrema derecha cubanoamericana cuando solo tenía 13 años. Esta fue su primera incursión en la vida política y marcó el inicio de sus posiciones alineadas con los sectores de línea dura de esa comunidad.

Según The Sun Sentinel, en el año 2013 fue sentenciado a 30 meses en una prisión federal por un delito asociado con el robo de equipos médicos y su reventa. Es decir, era un delincuente que querían hacerlo pasar por político pero quienes le pagan llegaron a la conclusión que les sería más útil como organizador y promotor de la violencia.

Resulta obvio que las acciones de los “Proud Boys” obedecen a indicaciones precisas de representantes de la campaña de Trump, quienes diseñan este tipo de manifestaciones y enfrentamientos para ir creando las condiciones de inestabilidad en el contexto de las elecciones. Para posicionar de manera creíble el mensaje de la ley y el orden, los republicanos necesitan precisamente una situación caótica y volátil. A tales efectos, este grupo es un instrumento efectivo y el cubanoamericano es la pieza que desencadena la furia en el terreno.

Cuando Trump durante el debate afirmó: “Proud Boys den un paso atrás y estén preparados”, la reacción de Tarrio en la plataforma tecnológica Parler fue: “estoy extremadamente orgulloso de la actuación de mi presidente esta noche”. Según The New York Times, después de los pronunciamientos del candidato republicano se han incrementado las solicitudes de membresía al grupo neofascista y están llevando a cabo una campaña con ese propósito que requirió modificar el logo de la agrupación para incorporarle la afirmación del mandatario.

En esencia, estas palabras fueron interpretadas como una especie de llamado a las armas. Como una muestra ilustrativa de las reacciones, el activista neonazi Andrew Anglin dijo: “Él le está diciendo a las personas que estén preparadas. Es como decir: estén listos para la guerra”. Por lo tanto, Trump con su marcada intención de no condenar este tipo de conductas está promoviendo directamente la violencia desconociendo públicamente que los “Proud Boys” fueron catalogados en el 2018 por el FBI como un grupo extremista con vínculos con el nacionalismo blanco.    

Por su parte, la organización estadounidense Southern Poverty Law Center ha contabilizado decenas de incidentes violentos con la participación de miembros de esta agrupación y lo tiene calificado como un grupo de odio. En este sentido, Jonathan Greenblatt CEO de la Liga Antidifamación, señaló: “En caso de que alguien tenga alguna duda, “Proud Boys” son una cepa virulenta del extremismo de derecha estadounidense”.

En un reciente testimonio en el Congreso, el director del FBI afirmó que los grupos extremistas constituyen la mayor amenaza de terrorismo doméstico para Estados Unidos. No obstante, nada de esto es suficiente para el candidato republicano porque su objetivo es reelegirse y para lograr ese propósito ha llevado a una situación límite la concepción de que el fin justifica los medios.

Lo insólito es que Donald Trump ha llegado a afirmar categóricamente que no conoce qué es “Proud Boys” cuando él es el verdadero padre de esa criatura. Una vez más el gobierno estadounidense le asigna a la derecha anticubana y sus representantes el trabajo sucio para cuando le resulte conveniente negar su responsabilidad en el desastre. Pero bueno, para eso les pagan y ellos tienen un precio.

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